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miércoles, 28 de octubre de 2009

*Una de esas historias...*

Podría empezar de muchas maneras...
Hay cientos de inicios para contar las mismas experiencias
¿Quien crees que hablaría primero: la rabia, el dolor, la alegría, el orgullo...?

Yo no sé quien debería hablar primero, tampoco se por qué he silenciado estos sentimientos...
Realmente nunca me atreví a hablar, pero ¿qué esperabas?...

Te sirvió ¿verdad?, así pudiste enseñarme esa competición entre tu mentiras... todavía no se cual de ellas ganó, cual fue la peor, porque hoy todas ellas siguen resonando en mi cabeza.

No tenías que hacerlo...
Sabías de sobra que en mis ojos estaba tu desahogo, que nunca te hubiera juzgado, daba igual lo que hubieras dicho o hecho , sabías que estaba ahí, que aparecí en un principio que no pensaba acabar, quería estar allí para siempre...

Pero ahora empiezo a preguntarme muchas cosas, a plantearme otras y a sentir un vacío inmenso por todo ello.

A veces intento buscar una justificación, encontrar la respuesta a mis miedos, saber por qué la vida se empeña en que deje de sonreír.

Y es que llevo tantas noches derramando lágrimas, desesperada por encontrar una única razón para seguir adelante.

Lo reconozco, ya no tengo ninguna, porque este corazón cada vez está más congelado, porque cada vez me siento más débil.

Parece que la felicidad se ha cansado de esperarme, la pena siempre es más rápida y me alcanza...

Quizá he dejado de soportar mirar hacia otro lado para ahorrarme el golpe cuando se acerca alguna situación dolorosa porque parece que ahora solo la espero y me cruzo en su camino para que me abofetee de nuevo...

La verdad de todo esto es que no soy capaz de aguantar; la chica fuerte, la chica valiente, la de las mil sonrisas... ¿donde habrá ido?
Será que ha escapado y se mantiene escondida sufriendo en silencio hasta que alguien quiera venir a rescatarla de su dolor.

Creo que no llegaste a comprender mis gestos y pensaste que me engañaban tus palabras...la verdad es que sí, en algún momento me engañaron y me creí un aliciente en tu vida, pensé que quizá estaba derribando tus murallas y... que estúpida ¿verdad?, pero me ilusione creyendo que conseguiría marcar mi nombre en tus recuerdos.

Pero hoy compruebo a mi pesar que falle en mis predicciones...
Me creí mínimamente importante y lo cierto es que no soy nada.

... A veces la soledad se hace insoportable y los sueños se destrozan en un juego macabro...

Hoy ha llegado el día en que mis heridas empiezan a sangrar de nuevo.
Me desplomé al descubrir la cantidad de cicatrices que me has dejado, ahora me doy cuenta. Antes llegabas a tiempo para curarme del dolor, de la rabia, de la impotencia que me acosaba, lástima que ahora cada vez estés más lejos...

Pero lo que me duele no es eso...me duele ver que olvidas el tiempo que he dedicado para que tu seas feliz, me duele ver como desprecias mi ayuda...yo que di todo por verte sonreír, perdí mi vida queriéndote, siempre dispuesta a enfrentarme a lo que fuera necesario por ti sin pensar ni siquiera un momento en todo el daño que yo podía sentir, porque solo me importaba seguir añadiendo recuerdos.

Pero parece que a mi corazón no le quedan más capítulos contigo, solo escribo sobre tu ausencia y sobre lo feliz que fui en un tiempo que ya no existe.

Me has dado cielo y ahora me has enviado directamente al infierno.
Pero no puedo odiarte...no quiero odiarte.
Y espero cumplir mi palabra de nunca olvidarte porque a veces un recuerdo es suficiente para volver a sentir todas las sensaciones que alguna vez nos hizo vivir el destino.
Aunque de eso cada vez quede menos...

Al final resulta que no somos lo que creíamos, al final no sirvió de nada creernos inquebrantables, vivir como los dueños del mundo, porque ahora el mundo me dio la espalda, ahora el mundo me ha desterrado y lucha con todas sus fuerzas para alejar dos caminos que empezaron juntos y de los que pensé que nadie nunca iba a poder separar.

....

Como dije, podía empezar a hablar de ti de muchas maneras,
pero solo puedo acabar de una forma.
Y acabo diciéndote algo que ya sabes aunque nunca lo hayas oído.
A pesar de las lágrimas, a pesar de todo perdería mi vida de nuevo, porque conseguiste que creyera en mí, que encontrara un resquicio de luz...y que perdiera la razón por vivir esta historia de misterio y locura.

...Una de esas historias que nunca se olvidan...
...Una de esas historias que pase lo que pase nunca mueren...



By:
*Bea*

2 comentarios:

  1. Me gusta. Muy, muy bonito.

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  2. El recuerdo llega y se lleva la tristeza. Deja la melancolía y estás de pie..
    siempre de pie y aprendiendo.

    Un beso, me gustó tu texto pese a lo triste..

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